En vistas de dejar plasmada una experiencia, y… En realidad, para ser sincero, nada más porque pasaba por acá, ahora que me veo rodeado de tan nobles señores, quisiera aprovechar mi oportunidad… para decir, para contar, para dejar un canto engolado, para revivir y finalmente entender el momento histórico, social y cultural que envuelve a los monos desnudos.
Ahora que tengo este foco sobre la cabeza, quisiera decir, quisiera… mostrar, que hay otra forma de ver la vida, que existe una peregrinación, un camino, el camino del héroe, que todos surcamos y en el que a veces o siempre las cosas pasan como en un vendaval, y hay una corriente que te lleva en un suspiro hacia los más engalanados momentos, lo que uno llama vida, bah, este pequeño momento de gloria, de cuerpos sobre el espacio, dejados a la intemperie para que el tiempo, gran artista si los hay, haga su juego impasible de retoques y pastiches.
Quisiera… dejar un canto, al estilo del canto teatral de los poetas, que hoy está tan ninguneado, pero… disculpen, me interrumpo. Debo decirlo, confesarlo. Soy un mal poeta y doy mi testimonio. Es cierto lo que se dice, a todo mal poeta le llega su buen poema, un día, el santo aparece al que prende las velas, y algo me dice que es un buen poema, este, por sobre todas las cosas, aún sin poder dejar atrás la soberbia de bolsillo de ir nombrando las cosas, como ladronzuelo al costado de la historia, como hechicero de feria, como laburante de una kermesse vagabunda que cree, que sabe, que siente, que se puede vivir de otra manera, que se puede volver al aquí y ahora, que la tierra no tiene nombre, y que los seres que la habitan tienen enseñanzas necesarias, y son maestros en el camino, en el sendero del verdadero cambio, que es nuestro deber entender finalmente al planeta, a la tierra, como casa, como una casa, que, forzosamente, y por suerte, entiendo, nos incluye a todos.
No quisiera dejar de nombrar, aquí, entre tan respetable compañía, que hay infamias que ya no pueden sostenerse, que se ha intentado dar el viso de normalidad a un cambio sutil pero ensordecedor, y es cierto, algunas veces hay conceptos que han quedado añejos, pero que sirven tal vez para aproximar dos pensamientos, el suyo, el mío, y tal vez empezar a pensar mejor, proponer un juego, eso es lo que uno comúnmente llama diálogo, generalmente se hace frente a frente así se percibe al Otro ser respirando, parpadeando, sintiendo.
Ahora que nos podemos tutear, podemos volver a pensar otro tipo de dispositivos de encuentro, y podemos volver a entender que otra interpretación de la realidad es posible. La política es la disputa por la realidad, respetables compañeros. La realidad se va desenrollando entretejida de muchas tensiones, y hay que percibirlas. La primera es la que viene como defecto intrínseco del sí mismo, es producto de su conciencia. El viejo relato de la manzana, compañeros.
La conciencia, el yo, implica numerosos problemas. Pero también posibilidades, juegos, senderos abiertos. Hay que saber comprender y percibir los vientos, estudiar los movimientos. No es como contar tallitos de milenrama, aunque… concedo, los chinos la tenían más sólida a toda esa secuencia cíclica de la vida. Igual, sospecho que traer el I Ching a este tipo de tertulias es de mal gusto, les pido disculpas si he ofendido a tan honroso público.
Estimadas damas, queridos caballeros, después de todo, ¿el poeta, qué sabe de modales? Aunque algunos estamos más emparentados con el bufón del reino que con Dante, sin embargo, debo decirlo, para romper una lanza por el gremio: todos hemos bajado y vuelto del último rincón de los infiernos, hemos probado el cielo, nos hemos encerrado en nuestras cárceles de ego y hemos roto las cadenas y visto el aleteo de las mariposas, hemos vibrado en el corazón de la selva, hemos probado todos los venenos de la tierra y hemos comprobado, fehacientemente, que nada es más delicioso que el agua, también hemos percibido el frío de la calle, la nieve, la lluvia, la vejez de los niños, la voz del pueblo en los ancianos, el lenguaje de los árboles, la fuerza de los ríos, la conciencia del mar, el verdadero color de los sueños, la enormidad de la esperanza, los días de cielo claro, las pequeñas sonrisas, el perfume de las flores, el encuentro de dos almas mirando pasar los días.
Señores, en verdad no quiero robarles su tiempo, simplemente siento que hay algo que decir, y cada día lo digo un poquito. Lo que pasa es que se me han juntado los días, en el calendario mojado se pegaron las putas páginas, y se me han juntado los días, y ya no tengo mañana, y tengo que respirar hondo y hablar, poder transmitir un discurso que logre perforar hasta los cuadros en la pared, hablo de Chaplin, y también de Orwell, y de Kafka, Borges y toda ensalada, ustedes saben, donde conviven los ladrones de las manos de Perón, las viudas de Trotski, los cuentos de terror para chicos de Carlos Marx, el fin de la inocencia de Videla, las ruinas bombardeadas de la historia, los invisibles colándose en los márgenes más terribles de los textos. Nada de lo que hemos intentado ha servido, señores. El universo no es nuestro, muchaches. Para que lo piensen. Hay algo ahí afuera, y está muy bueno.
Todavía florecen los poetas, hacemos un silencioso periodismo, seguimos repitiendo en cada frontera, en cada exótico territorio donde se jueguen su carta la violenta libertad y su lenguaje, para enjuagar las palabras de la tribu, para señalar una pared, para dejar un testimonio, un pequeño manifiesto, para silbar en los ratos en que no silba el viento, y seguir caminando acompañados, un poquito más cerca, un poquito más juntos. ¡Perro! ¡Ay de mi, qué maleducado!¿Ustedes… de qué estaban hablando?
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