miércoles, 13 de octubre de 2021

N°7 Oración para dejar la pornografía. Cancionero de la Iglesia Amatista

 

Para la mesa de luz, pido la Luz

y también la calma,

otro poema, otra carta de tarot,

una flor (antes que el decadrón, por favor;

milagros, las claves de Metatrón beta2 agonista),

fósforos, el polvo de una polilla,

sistemas gráficos de expresión

un estuche, arquitectura sagrada

urbanismo místico, un pañuelo

diseño interestelar, un cargador de Pessoa;

folletos de la Universidad del Cosmos

¿te acordás, mi chinita, del puente Persona?

 

Calibán y la bruja, un metro

de metal, guardado

en una oscura oficina francesa,

con el cerebro de Hitler y el glande de Foucault,

una estampita, un sello

en un cofre de sellos,

un vaso de agua,

el teléfono de Dios.

 

Se pretenden crear las condiciones necesarias

para que los alumnos desarrollen sus aptitudes naturales

para la Comunicación Gráfica

 

Es objetivo de esta asignatura

instrumentar

el DIBUJO como herramienta indispensable.

 

El mago, la emperatriz, el papa,

al igual que el Mundo

sostienen un lápiz,

pero también el emperador

y el ermitaño

la Justicia y el Diablo,

y la muerte

y la rueda de la Fortuna

 

y qué loco el loco

diciendo algo así como:

"Toda superficie es de placer,

toda superficie es de dolor.

Toda superficie es potencia,

toda materia en definitiva es energía"

 

áreas random de prefiguración

que van desde el incienso

a los cuencos vacíos de Aquel que Vio el Fondo del Sol,

detrás de las columnas,

abriéndose a la Tierra como la cáscara del Roc

 

para la mesa de luz, entonces,

la Luz, un lápiz

la hoja en blanco de otra flor, la calma

de un poema

y otra carta de tarot.

 


 

martes, 14 de septiembre de 2021

...y las sirenas

" …Detén tu nave y ven a escuchar nuestras voces. Después de deleitarse con ellas, quienes las escucharon se van alegres, conociendo muchas cosas que ignoraban, … sabemos cuanto sucede sobre la tierra fecunda"
 
Cuenta un ciego que así cantaban las sirenas, endulzando los oídos de unos cuantos griegos, haciéndolos estrellarse contra las rocas, abrazando la muerte.

¿Qué son las sirenas? Alguna vez se las pensó como seres mitológicos, mitad humanos, mitad pájaros o peces, portadoras de melodiosas, irresistibles, e hipnóticas voces que acercarían o acompañarían hacia la muerte a cualquier desprevenido que oyera sus cantos. ¿Qué música o palabra esconde brillo tal que vivir inmediatamente después se hace intolerable o un precio razonable a pagar por la experiencia?
 
Hoy se las intuye como energías o entidades que con sus "voces" tientan a tantas y tantos navegantes, a tantos poetas, a tantos curiosos y desprevenidos de la vida. Las voces se apagan al llegar al cementerio. En los puertos usan el vocablo voz referido a las sirenas para hacer referencia al "acto mágico/encantamiento" al que son sometidas sus víctimas. Es un acto complejo, nunca simple, aunque algunas voces no dejan de ser sutiles. Las voces incluirían juegos del espectro sonoro, sí, pero también del visual, gustativo, olfativo, ¡hasta del táctil!
 
De todos modos, vivimos en un planeta en el que hasta las sirenas se han devaluado. Pobres, se hacen pasar por clarividentes, ¡sin memoria y con los ojos nublados! Algunas, incluso, también son marineras; las más tienen dos, tres trabajos, siempre un solo amo. No tienen pasado ni futuro, viven dentro de sus cantos. En la oferta de muerte codificada en sus coros ya no convidan siquiera la promesa del conocimiento. No hay caramelos, ni siquiera de madera. Solo la distracción. Eso sí, algunas veces se puede escoger entre la distracción por indignación, por odio o por miedo. La que toque primero.

Cuenta el mismo ciego que cierto grupo de griegos, al volver a su patria después de años de guerras e infortunios, navegando una barca sin nombre, tuvo su fatal encuentro con las sirenas. Parecía inapelable, el destino, pero estos muchachos lograron zafar y construirse un destino nuevo.
 
Dentro de las muchas formas que uno puede pensar un pueblo está la de percibirlo como una suerte de sueño, una historia, una construcción de muchos, que engloba sentires, percepciones, ideas, en una idea mayor, una idea de hogar emparentada con lo más sagrado.
 
Tomemos la idea del barco y pensemos un pueblo como la tripulación estable de un barco que también es pueblo porque fue construido en el corazón del astillero del puerto del que han salido y al que esperan retornar. Una tripulación que tiene una idea de hogar al que regresar. Una tripulación que sabe que el barco también es hogar en tanto el barco es presente, aquí y ahora, tiempo y espacio. Pero a la vez no olvida aquella tierra, el paraíso perdido. Y todo eso es la patria, un surco en el agua, el vaivén, una estrella en la noche.
 
¿Qué es lo sagrado? El acto, la construcción. Un pueblo se construye: un conjunto de seres puede agruparse o atomizarse. Se agrupan desde la conciencia, desde el oído atento para el amor y las historias, porque hay muchas, porque somos muchos, porque en Nosotros hay un Yo y hay Otros, tan distantes como que somos otros cuerpos, pero tan cercanos como que estamos en el mismo barco, bajo las mismas variables atmosféricas, y el sufrimiento es una verdad histórica a la que tenemos que hacer frente, porque toda vida sufre, pero las cargas no se reparten igual, y entonces las historias brotan como cicatrices, girones de una u otra soleada vida surcando la Nada, de vuelta a casa.
 
Pero un pueblo también puede atomizarse. Cantos de sirena... se entiende la tentación en tanto que es  deseo susurrado al oído: hay un poco de Eros en Tánatos, y un poco de Tánatos en Eros, algo que el pueblo chino sabe muy bien. Los tiempos están crispados, cualquier nube anuncia tormentas. Ojo, que no te distraigan. Cuando se habla de algo se deja de hablar de otra cosa. Esto es así porque la palabra ocupa tiempo y también espacio. La pregunta es de qué no sé habla cuando se habla de lo que se habla.

¿Cómo escaparon aquellos griegos? Dicen que fue la experiencia, el buen oído, atento, resuelto. Untar los oídos con cera, dice el ciego que le dijeron, un rato antes, al capitán del barco griego, un poeta de muchos senderos, de multiforme ingenio. Dicen que otro dijo: “cada uno es artífice de su propio destino”; ése no era ciego.
 
Cuentan que al capitán griego no le prohibieron escuchar el canto más íntimo de los mares, aquel canto secreto del que se especulaba con los más locos argumentos -la magia, el poder, el conocimiento, el enigma del amor; algunos, incluso, mencionan un néctar innombrable y por lo tanto incognoscible, más arcano que las sirenas-, más le advirtieron: 
 
“Tu solo podrás oírlas si quieres, pero con los pies y las manos atados y en pie sobre la carlinga, hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción”.
 
Sensatez, amor, memoria. El buen oído, atento, resuelto, es esencial. Eso lo sabe cualquier ciego. Lo difícil es distinguir el canto que oculta la piedra entre las olas, el que esconde el bosque detrás del árbol. Comprender cuándo llega el momento de atarse al mástil o elegir la cera.

 


 

martes, 27 de julio de 2021

Gregorio

Otra puerta que se cierra,
otro fin de la Historia,

así comenzaba el gran poema que Gregorio Marman escribió en la pared del manicomio. Lo sé, estuve ahí: fui el encargado de echar llave al otro lado. Entró por voluntad propia, esto quiero decirlo. Para que quede asentado. En la Cooperativa Macedoniana nos tomamos muy en serio estas cosas.

Los primeros días de Gregorio transcurrieron tranquilos; dos paredes y un vitral estilo colonial con vista al patio lo tranquilizaban. Lo que se dice un cable a Tierra, ayudaron a bajarlo. A todos nos hace falta de vez en cuando un poco de contacto, para no perdernos. Lo mejor para dejar de mirar un ombligo es dejar de mirar un ombligo, digamos.

Practicamos la terapia homeópatica, sencilla. Como el padre de la patria. Líneas ancestrales de la medicina, para oxigenar. Las paredes de este cuarto, que atestiguan el paso de Gregorio, hoy son un hecho artístico en sí mismo y parte de la terapia, como usted puede apreciar, ¿sr...?

Recuerdo que al sexto día, hablando con Miguel, preguntó si podía salir. Era de tarde y se acostó bajo aquel paraíso de allá, a conversar con los pájaros. Al rato estaba silbando. Hizo traerse un mbaraká para enriquecer su charla y así esa tarde se convirtió en muchas. La idea del lugar es un poco mostrar la luz, la Luz como una variante de la energía, ¿entiende?

Tardes y noches conversaron con Gregorio calandrias y zorzales, un jilguero solitario, algún mirlo. Venían a verlo desde muy lejos trayendo las historias que recogían de los árboles más lejanos del monte.

Se armó una casita en un parquecito entre sauzales, cerca del fondo de la Institución. Es un artesano, arregla instrumentos. Un luthier, con la sapiencia que traen el amor y el camino a lo largo de los años.

Entendió que acá trabajamos entre todos y se puso a enseñar a los que vinieron detrás de él. El lugar es grande, como puede ver, y hay lugar para todos.

No nos gusta pensar en el modelo del arca, si entiende de lo que hablo. La idea de este lugar es la sanación por medio del conocimiento. Todo aquí es a voluntad. Nos alimentamos de lo que nos da la Tierra, a la que respetamos y honramos con horas de trabajo bajo el sol, los que quieren, los que pueden, los que tienen voluntad. La cultura es una rueda, ¿sabe?

No intento venderle nada, usted es periodista, lo entiendo, hace su trabajo. Nosotros trabajamos con manifestaciones de energía. De todos los géneros tenemos telas: tenemos poetas, magos, músiques, bailarines, pintores, escultores, telarines, artesanes, urbanistas, madres, abuelas, historiadoras e historiadores de lo cíclico. El sol sale, el sol se esconde. Nosotros no percibimos que el Sol se mueva. Esto responde a los tiempos del Sol. El Sol se mueve más lento de lo que nosotros nos movemos alrededor de él, porque el Sol nos mueve con él. Gracias al Sol somos y tenemos conciencia. Son investigaciones serias. Sí, sr..., también tenemos investigadores.

Cuando dos líneas se cruzan, escribió Marman, forman una estructura. En un círculo está la noción de contenido; en el punto, la de concentración. Nótese que en un semicírculo se esconde la idea de receptividad, pero también la de la sensibilidad; aquí entran los sentidos. La línea impulsa, la flecha direcciona; en la línea hay movimiento. Escribía en un lenguaje muy viejo, Gregorio, con olor a estrellas, si me permite.

Disculpe, ¿me repite a qué se debe su visita?